Despido
El plazo para impugnar un despido es de 20 días hábiles desde que surte efecto. Una vez transcurrido este plazo, la acción caduca y ya no sería posible reclamarlo.
En el despacho revisamos la carta de despido, el finiquito y si el despido es disciplinario, objetivo o improcedente, y le decimos si conviene pactar o demandar.

